miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mourinhadas versus Fair Play.

Una definición clara: Antipático.
A José Mourinho, entrenador del Real Madrid, más de uno le diría ¿porqué no te callas?. El luso cree que su actitud por desagradar es un oficio, y tal vez un arte. Claro que un arte de difícil asimilación. La única emoción que despierta es la de repulsa y hartazgo, incluso en los medios nada sospechosos como el diario As y El País.
Mourinho reconoce que es antipático. En una rueda de prensa dijo:"Soy antipático; sólo me llevo bien con mi familia, mis amigos y mis jugadores". De este aserto concluimos que primero miente, pues el desprecio hacia el jugador Pedro León y otros jugadores, fue notable al menos al principio; y segundo, de manera tácita reconoce no llevarse bien ni con los árbitros, ni con Florentino ni con Jorge Valdano.
Mourinho desprecia cuanto tiene. Cuando llegó al Santiago Bernabeu dijo que el campo era como un huerto de patatas y tuvieron que cambiarlo. Lo cierto es que él lo único que ha sembrado es la discordia y la polémica, no responsabilizándose de nada.
No hace mucho acusó al entrenador del Sporting que se había dejado ganar ante el Barça. Ningún profesional haría algo contra su equipo, aunque con Mourinho nunca se sabe. Lo único bueno que conocemos de él son sus insólitos triunfos con el Oporto y el Chelsea, y la encerrada victoria con el Inter (jamás habíamos visto jugar a 10 jugadores en la defensa ni un entrenador encararse con todo el respetable).
Mourinho: costosa hipoteca para el Real Madrid.
Lo de ayer fue todo un ejemplo de su ética y su “fair play”.
El partido estaba ampliamente ganado por cuatro goles, uno de ellos de su denostado Benzemá, quien en Enero se irá del club. El entrenador manda a dos jugadores (Ramos y Alonso) a que fuercen su propia expulsión, perdiendo tiempo.
Lógicamente, no le importa dejar en ridículo a un equipo tan reconocido como el Real Madrid. Ahora, en vez de venir con la cabeza alta tras la amplia victoria en Ámsterdam, la camiseta blanca vino empañada por este tipo de excentricidades. No sabemos aún lo que nos reserva para el futuro. Lo cierto es que con tal de salir en los medios no le importa hipotecar la credibilidad del club blanco.

Un mal ejemplo.
En iconos como el de este maquiavélico individuo toman ejemplo los más pequeños, porque el fútbol es el deporte rey. En un país de más de cuatro millones de parados, este individuo cobra 10 millones de euros al año, y ni aún así, se ve en la obligación de ser amable, o al menos, responsable.
No sé las medidas correctoras que deberían tomar el Real Madrid, la Federación de Fútbol, la UEFA o los medios de comunicación. Muchos admitimos sugerencias con tal de hacer más agradable un deporte que nunca debió ser pretexto para el cultivo mediático de tipos tan mediocres como el setubalense.

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