jueves, 2 de diciembre de 2010

La notificación defectuosa

¿Qué ocurre cuando un organismo público nos notifica de manera defectuosa?


La notificación viene del latín "notum facere" que viene a significar dar a conocer algo.
Cuando esta, es administrativa, estamos hablando de un trámite esencial del procedimiento y la eficacia de todos los actos administrativos, que afecten a derechos e intereses legítimos depende de su adecuada realización. Por ello, hemos de observar que tras la Ley 4/1999, de 13 de enero se otorgó una mayor trascendencia a la notificación, al tener que practicarse antes del "dies ad quem" para la producción del silencio administrativo. De tal manera, que una notificación defectuosa, o la ausencia total de este trámite, supondría la generación de un acto presunto estimatorio, o la desestimación presunta de lo pedido.

En la mayoría de los casos, el proceso de entrega de estas notificaciones se realiza por el servicio público de Correos. En algunos municipios existen operarios de servicios, también llamados alguaciles, que se dedican a esta tarea. En cualquiera de los casos, conlleva la generación de evidencias que permitan comprobar de manera fehaciente su entrega al interesado, con el debido acuse.

Cuando esta notificación va contra algún interés o derecho nos interesa identificar su invalidez:
-Si se ha cursado en más de 10 días desde que el acto fuera dictado.
-Si no se ha acreditado de manera correcta la identidad del receptor, por ejemplo con un DNI distinto.
-Cuando el portero de la comunidad esté de vacaciones, como quedó claro en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, de 20 de septiembre de 2007.
-Cualquier otro defecto derivado del propio documento (incompetencia para resolver)
Una vez detectado el defecto podemos optar entre:
  • Solicitar que se notifique nuevamente en forma legal.
  • Realizar alguna actividad que produzca la subsanación de los defectos de la notificación.
  • Permanecer inactivo de momento y hacer valer posteriormente la nulidad de la notificación y, en consecuencia, la falta de eficacia del acto notificado.
Esto es importante, porque así, al alegar el defecto de la notificación, la consecuencia será que el órgano competente tendrá que anular todas las actuaciones practicadas a partir de la notificación defectuosa y ordenar se practique una nueva notificación que se acomode a la Ley. Muchas notificaciones defectuosas nos posibilitan,igualmente, poder reclamar en vía administrativa.

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