lunes, 14 de marzo de 2011

Dos modelos de crecimiento.

La Unión Europea, que no es más que una rara unión económica de Estados, está creando unas condiciones del mercado laboral bastante precarias.  
Se observan diferencias entre los países mediterráneos y los nórdicos  ¿Sabes cuáles?.

Países Mediterráneos. En los países mediterráneos como España o Portugal, los empleos se caracterizan por su alto nivel de precariedad, su tendecia a la parcialidad y la cultura del acuerdo laboral es altamente criticada.
El debate se centra en el despido y no en el mantenimiento de dicho empleo. Evidentemente los niveles de asistencia social son los más bajos, y las mujeres trabajadoras se plantean el tener descendencia ante ese panorama.
La Unión Europea, y por ende los lobbies económicos, quieren emplear la motosierra en el árbol del bienestar. De ahí que los gobiernos españoles, mande de iure quien mande, serán convocados por las cuarenta y cuatro empresas más importantes de este país para que le digan lo que tienen que hacer.
No  les llaman los autónomos del bar de la esquina, ni la de frutería de la plaza, sino las empresas del IBEX junto como a otras nueve muy boyantes. En estas reuniones además de un buen ágape se acuerdan  las medidas de recorte a  ciudadanos, y especialmente a trabajadores. 
Vuelvo a reiterar de forma clara: que el Gobierno es, y en almoneda está.
En Portugal, ocurre lo mismo. Los gobiernos pese a lo que diga la calle se plegarán a las exigencias del tsunami neoliberal. Se aprecia pues una ola de servilismo de los socialdemócratas mediterráneos, con la complicidad de sus militantes y simpatizantes.
Países Nórdicos.
Los países europeos cuyo índice de desarrollo humano es mayor son Noruega, Irlanda, Liechtenstein, Paises Bajos y Suecia. Es curioso, pero la mayoría de ellos vienen a beber de las fuentes del modelo de bienestar nórdico. Este modelo se caracteriza por una alta protección social, un alto gasto en políticas activas de empleo y unas ratios de funcionariado mayor que en el resto de países. El nivel de acuerdo entre empresarios y sindicatos es notable, por su buena educación democrática, dando por hecho que las bondades del sistema no caen por arte de magia, sino con la contribución y el esfuerzo de todos. Se trata de empresas socialmente responsables.
Pues bien, los consumidores mediterráneos compran muebles en Ikea, eligen los móviles de Nokia o Ericson y se abonan a las mejores tarifas de móvil, que son las de Yoigo.

Resumiendo.
Todas esas empresas ibéricas que tienen pingües beneficios y deciden nuestro ordenamiento social, no podrán seguir por más tiempo exigiendo entregar nuestro bienestar de ese modo tan descarado. Saben bien que países como Suecia son altamente competitivos. No porque sean filantrópicos, sino porque creen firmemente en la reciprocidad. Los consumidores a la hora de elegir, siendo el precio y la calidad semejantes, se decantan por comprar productos de éstas. Nada que ver con las explotadoras y contaminantes multinacionales de la lista negra, muchas de las cuales, manejan a su antojo gobiernos de monarquías y repúblicas bananeras.
El futuro.
El futuro está más cerca del modelo escandinavo que del ibérico. El capitalismo americano y japonés se siente impotente ante el lento, pero seguro, avance de las economías responsables. El cambio de ciclo ha comenzado.
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¿También piensas en el "do ut des"? ¿En el estilo de gestión win to win?. Esta empresa también es así.

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elantos

Bueno, suponiendo que todos los paises o mejor sus ciudadanos son a priori iguales, todos podemos tender al modelo nordico, lo que yo me pregunto es si una tribu del amazonas, o del africa central, o un pais islamico, o simplemente un pueblo mediterraneo puede acceder a ese modelo sin mas condicionamientos que inyectarle esa cultura en la dosis recomendada, no sé, tengo mis dudas.

Antonio Pastor Bobadilla

La cultura (valores, creencias y conocimiento) es fundamental para construir un modelo de crecimiento. Lo explica por ejemplo Webber en "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", aunque quizá ahora con la globalización haya que matizar esas hipótesis de comienzos del siglo pasado.
Los países mediterráneos (católicos e islámicos) parecen tener un denominador común en su manera de enfocar la economía.