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viernes 29 de julio de 2011

Guerra de encuestas en Andalucía.

Los periódicos, que en verano adelgazan, nos comentan que en Andalucía ha habido una guerra de encuestas. Ambas coinciden en que el Sr. Arenas Bocanegra consolida su mayoría absoluta sobre el resto de participantes en la lid.

Las mayores discrepancias están en la distancia entre los partidos dinásticos y la diferente posición que ocuparían PSA y UPyD. Respecto a la primera cuestión la discrepancia es notable porque el estudio del Capdea doblaría la asignada por el instituto IMOP.

Cierto es que los andaluces tenemos fama de exagerados, pero dados los datos contradictorios, nos sabemos si somos más conservadores que los compatriotas de allende Despeñaperros. No sabemos si al SPSS o al Survey Software se le han calentado o se le han estresado los bits. A lo mejor es que la gente, por quedar bien, han apostado por el jinete ganador.
Fuera de ahí, sólo podríamos pensar que reforzando dicha mayoría pepera, se creara el hipotético escenario susceptible de apelación al "voto útil" a los desencantados del PSOE, o que atemperando las distancias no se fastidiaría la tendencia de Rubalcaba.

Andalucía es una tierra donde la desigualdad social acrecienta los matices ideológicos. Unos matices que se ven reflejados en las urnas por la coincidencia de las citas electorales -regional y nacional-
En las pasadas elecciones municipales la distancia entre los partidos dinásticos de Andalucía fue de 7 puntos, teniendo las formaciones minoritarias un porcentaje creciente. Los sondeos que ahora entran en púgil contradicción dicen cosas diferentes, como se aprecia en el cuadro.


Sin importar el orden de los guarismos, ante un disenso tal, la lógica politológica no alcanza a entender ni a unos ni a otros. Suceso que ocurre al no existir la obligación legal de visar este tipo de estudios.
Pues la ciudadanía tiene derecho a una información veraz, más cuando se trata del reflejo de su opinión. Por mi parte, he de inadmitir que sucedan cosas como estas, pues así hipotecan el futuro y el prestigio de esos profesionales que se dedican al mester metroscópico. Y aún menos, cuando el motivo de tal merma es el agrado de unos intereses intrapartidistas.