Dice el CAPDEA que el PP ganaría las elecciones andaluzas, por 9,4
puntos de ventaja sobre el PSOE, si se celebrasen hoy,. Eso significa que Javier Arenas, simplemente por la fuerza de gravedad, está más cerca de convertirse en Presidente de la Junta de Andalucía.
Todo depende de cómo se comporten los votantes en cada una de las ocho circunscripciones de nuestra querida tierra. Pero la campaña electoral ya está hecha a cuenta del EREgate, las disidencias internas del grupo de gobierno y los resultados de las municipales.
Detrás de estos, sumidos en la escualidez del apoyo se encuentran: IU con un 6,3% de los votos, UPyD con un nimio 3% y por último el PA con un insignificante 2%. Estos resultados tan pobres de las formaciones mencionadas se deben principalmente al sistema electoral, a la falta de una comunicación fluida con la ciudadanía y en buena medida también a la abstención.
Esta vez, podemos hacer un ejercicio psefológico. ¿Cómo explicar porque votarán un 10% menos que en las elecciones anteriores?.
Está claro, el hartazgo que tenemos sobre esta casta. Los ciudadanos saben que son ellos los que tienen que resolver sus problemas, porque los representantes hacen muy poco por nuestro bienestar. De manera, que nosotros, la sociedad civil debemos reclamar el espacio (el real y el virtual) para que se atiendan nuestras necesidades.
No debería ser posible que los fondos públicos (de cualquier Administración Pública) se destinen a sufragar los vicios de los que nos representan. Más aún, si estamos hablando de estupefacientes. Tampoco se puede amparar al narcotraficante o al corrupto.
Pero claro, esta tarea requiere una previa pedagogia. Porque de lo que se trata es de la pérdida de valores. Y sin valor no hay rumbo.

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