martes, 7 de febrero de 2012

¿A alguien le interesa el barómetro del CIS?

El Centro de Investigaciones Sociológicas preguntó por los idus de enero a los ciudadanos españoles a quién votarían. Por las fechas del trabajo de campo es posible que encuestarán a algún rey mago, o más bien, a algún paje al servicio del generoso soberano.
Como saben los encuestadores del CIS, aunque les pague el Ministerio de Soraya, efectúan sus entrevistas sin contrato de trabajo, ni alta en régimen general de la Seguridad Social.
Lo que existe es una relación de tipo mercantil: Deben de darse de alta en Hacienda bajo el epígrafe 776, soportar la retención del 7 ó del 15% y cotizar en el Régimen de Autónomos de la Seguridad Social.
Pues bien, aclarado este extremo, y una vez recogidas las 2480 opiniones e intenciones de los ciudadanos interrogados ¿cuáles han sido las conclusiones?.
El barómetro refleja que el voto hacia el Partido Popular se conservaría casi intacto. Esto significa que el PP tiene una fidelidad del 95% de su electorado, volatilizándose un escaso 5%, y eso, tras los recortes aplicados por el nuevo ejecutivo.
Además, esta desafección nimia no supone una subida del segundo en liza, sino que como también baja, se mantiene prácticamente la holgada diferencia del 20-N. 
El PSOE se ha propuesto convertirse en alternativa, pero con el mismo candidato y las mismas fórmulas del aparato de Ferraz. Deberían hacerselo mirar. 
Los únicos que ganan, al menos en intención, son la atomizada IU y el partido de la líder más valorada (Rosa Díez), que sólo crece en un puñado de votos. También deben tomar nota estos partidos, sabiendo que perdiendo el bipartidismo un 6%, su rédito es de tan sólo un nimio 2%. No existe por tanto una tercera fuerza que vertebre, con perspectivas de éxito, el descontento generalizado con la clase política.
Los ciudadanos queremos medidas y propuestas que nos permitan alumbrar la hoja de ruta de nuestro modelo de Estado del bienestar. De momento, sabemos que no podemos confiar en ellos porque nos han traído, junto con otros actores del sistema, el malestar. 
La única confianza debida lo es hacia esa sociedad civil que lucha todos los días para salir adelante.

0 Deja tu comentario: