jueves, 7 de mayo de 2009

En mi hambre mando yo.

Tesituras en tiempos de crisis. Certezas para personas dignas. 

La empresa de autobuses urbanos de Granada tenía inflada su plantilla. Su truco era que muchos de estos trabajadores falsos, la mayoría de nacionalidad colombiana, cobraban 250 euros cada mes, simplemente por aparecer en el TC2 de la empresa y en la consiguiente sub-cuenta 640 de la contabilidad de la empresa. El responsable de personal se embolsaba el montante y recompensaba a las personas que colaboraban en el desfalco.

Estamos en tiempos de crisis, y las técnicas para sobrevivir lógicamente se perfeccionan. Me han comentado que el próximo negocio serán las próximas elecciones municipales de 2011. Como bien sabéis, podrán votar casi un millón de personas de nacionalidad no española. En concreto, y en razón de reciprocidad, tendrán derecho los nacionales de Argentina, Colombia, Venezuela, Paraguay, Islandia y Bolivia, entre otros.

Pues bien, el negocio ya se estrenó en 2007 con éxito en Melilla. En esa ocasión fue con magrebíes nacionalizados, a razón de 60 euros el voto. Ya se pueden imaginar lo que ocurrirá en localidades de las provincias de Murcia o Almería, donde viven en unas condiciones precarias.

Con tanto Sméagol suelto, con esta cultura, utilitarista y estomacal, se rebajan cada día los derechos y libertades de los ciudadanos. Se venden todas las ilusiones a módicos precios, se claudica ante el Blaugir de nuestra sociedad. No se piensen que es indiferente lo del "Señor de los Anillos", pues era una de las referencias preferidas de mi profesor de Teoría del Estado. Gracias a sus enseñanzas aún existimos personas que podemos decir "En mi hambre, mando yo".

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Antonio Pastor Bobadilla

En Francia buena parte del voto de Jean Marie Le-Pen procede de clases inmigrantes que quieren conservar su status frente a nuevos inmigrantes de sus propios paises.