martes, 21 de febrero de 2012

El patrón quiere ser lapón.

Las declaraciones del Presidente Económico de la CEOE indignan a más de 5 millones de parados.
El colectivo de empresarios autónomos se desmarca de esas desafortunadas palabras. 

Las palabras de José Luis Feito, producen a cualquier persona sensata una profunda decepción. El discurso se enmarca en un subyacente ánimo de culpabilizar al parado de su situación, quizá porque no desean descargar la responsabilidad sobre otros agentes del sistema económico.


Sólo un “lapsus linguae” podría servir para proponer la retirada del subsidio a quien rechace un trabajo de Laponia. El simplismo populista es lo que tiene, que igual que gana adeptos, consigue la animadversión con una celeridad magnífica. Falta un verdadero pensamiento reflexivo, al menos en personas de tan destacado renombre.

El trabajo en Laponia.
Sabrá el susodicho presidente, que el conocimiento de sami en nuestro país no sobresale, porque en los planes de estudio lo más que se estudia es inglés y a nivel medio. Con sus propuestas sobre recortes en educación, a lo mejor ni a nivel cero siquiera.
El trabajo en Laponia, además debería ser lo suficientemente remunerado, como para poder costear el alto nivel de vida que existe en los países de dicha región. Al menos, para comprarse abrigos, como los de Papá Noel.
¿Las subvenciones de la CEOE arreglarían el paro?
El Sr Feito estaría pensando implantar en sus lucrativos programas formativos un curso acelerado de “sami” o de “cómo arrastrar trineos con la soga al cuello”.

Sí amigos, con lo que recibe la patronal en subvenciones para cursos se arreglaría el paro a cientos de miles de personas.

Calculen ustedes mismos, con un dividendo de 600 millones de euros y un divisor de miles de personas con ganas de trabajar.

Un poco de sensatez, por favor.El diagnóstico de quien representa a los empresarios en este país es desacertado. Desacertado porque jamás ha estado en situación de desempleo. Errado porque 426 euros es una suma nimia en comparación con las abultadas indemnizaciones, de quien sí ha causado directamente esta crisis.
Craso error, porque enerva, de manera grave, el clima de relaciones sociales que deben existir en un país, mínimamente civilizado.
En un Estado Democrático y Social de Derecho, en definitiva.

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