viernes, 19 de abril de 2013

Capileira, un paraíso en Sierra Nevada.

Uno de los más maravillosos enclaves de la Alpujarra es Capileira. ¿Quiéres saber porqué?


La montaña, cuando sale el sol se despereza mostrando desde sus entrañas unas ordenadas casas blancas, en las que sobresale el campanario. Al fondo se oye el rumor del río Poqueira, que baja bravo de las altas cumbres para obsequiarnos con sus dulces aguas. Esa fuerza natural sólo es mitigada por la mano artesana que desde siglo ha convivido en perfecta armonía con la sierra, canalizando el agua a través de acequias y moldeando el terreno para el cultivo con balates. El aire nos trae el perfume y el frescor de ese rico vergel que se extiende a los pies de Sierra Nevada. 

Es el mejor lugar para perderse, para desconectar del mundo raudo y frenético, y pararse a contemplar las cosas más importantes de la vida. De la localidad brota cultura. En la plaza del Tilo hay una galería de cuadros, en el Mentidero un museo, en la calle del Doctor Castilla un taller de cuero y en la carretera de la sierra se muestran las coloridas jarapas, alfombras que sólo pueden encontrarse en estas latitudes. A cada paso hay un rincón inolvidable, un tinao floreado para fotografiar, las vistas de un bucólico paisaje desde un mirador o un lugar para descansar tranquilamente. 

Capileira nos da de beber agua natural a través de sus numerosas fuentes, ideales para el caminante y el senderista. Pero quien mejor nos pueden dar de beber son los numerosos bares, restaurantes y bodegas que se reparten por toda la localidad, ofreciendo la variedad más exquisita de tapas: jamón alpujarreño, berenjenas con miel, lomo con alioli, huevo de codorniz, etc. No en vano, aquí fue donde nació el plato alpujarreño. 
Cuando un día decidas regalarte un tiempo, para ti o para tu familia, debes ascender hasta Capileira. 
 
Quizá no llegues hasta el cielo, pero seguro que te encuentras como en el paraíso.

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