lunes, 15 de julio de 2013

El dinero inútil.


Michael Sandel es un autor que siempre me ha interesado. Cuando en los círculos academicos casi todos adoraban las teorías de Rawls fue capaz de exponer una crítica sensata. Eran tiempos donde todavía se podía hacer teoría política.


Ahora, en tiempos acartonados como estos, nadie piensa más allá que en el precio de las cosas. Catálogos, rebajas, negociaciones. Todo se mide por su precio. 
Y en ese ruído de metales es cuando Sandel en otro atrevimiento, propio de los filósofos valientes, saca a la luz “Lo que el dinero no puede comprar”.
El catedrático viene a decirnos que las cosas han cambiado. Esto no es ya una sociedad de mercado, sino que en buena medida es la sociedad misma la que está en venta. En almoneda hasta el gobierno está.
No pretende combatir la esencia del capitalismo, sino poner en cuestión muchas de las cosas que están ocurriendo. Así, el lector, al reflexionar sobre el mercado, la ciencia y la democracia llegará a una poderosa conclusión:“hay cosas que deberían estar fuera del mercado”.
Este sencillo pentateuco es un recordatorio de la moral aristotélica que el mercado nos ha hecho olvidar.
¿Qué precio tiene la amistad, el honor o la vida? ¿Puede haber un comercio de órganos humanos? Sin embargo, en la sociedad de hoy en día, todo esto ocurre. Nos hemos acostumbrado a que sea el vil metal el que ordene y por eso nos parece imperceptible. Es el mercado el que decide cómo se vive bien, y no deja espacio en ese parecer al colectivo, a todos nosotros. 
Los precios corroen las normas y a veces las virtudes. Todas estas cosas sería bueno tenerlas en cuenta. Porque más allá del oficial e institucionalizado adoctrinamiento del mercado hay una normas y valores de convivencia que hacen perdurar la armonía social. Que haya armonía y felicidad en vuestro verano.




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